Bruno Stagno   arquitecto

 

 

 

Ciudadanos, empresarios y arquitectura de recursos

 

La humanidad, por primera vez en su historia, está consumiendo más de lo que la biósfera puede producir. Esto significa que estamos sobre girados en el consumo de recursos. Ante esta realidad incuestionable y de graves consecuencias, la humanidad ha estado “acomodando las sillas en la cubierta del Titanic”.
Es necesario entender que para revertir el deterioro planetario se requiere un cambio drástico de actitud y en especial en los patrones

de consumo y que esto es una responsabilidad individual y colectiva.

 

La arquitectura de recursos implica un llamado para contribuir con una estrategia de desarrollo que aproveche los recursos amigables y que refuerce la diversidad cultural de los pueblos.En el país, algunos empresarios y ciudadanos visionarios ya incursionaron por esta vía cambiando de actitud y a la vez obteniendo ventajas al rebajar la factura energética.
En el aspecto económico, han abandonado la práctica contable de rojo y negro, por miope y cortoplazista y la han sustituido por una contabilidad de valores más responsable con las circunstancias ambientales.Sin embargo no hay que confundir, los fines con los medios, pues hay más de uno que confunde edificio

amigable (sostenible, verde, ecológico, bioclimático) con edificio “inteligente”.
El que se vende como “inteligente” es el que, por mala praxis del arquitecto y por erróneas instrucciones del propietario,
tiene un diseño sin consideraciones ambientales, (“edificio microonda”, por ejemplo) y entonces para reducir el consumo energético, recurre a los sensores electrónicos. Si bien esto reduce el consumo, es solo un atenuante, pues resulta caro desde la instalación, durante la operación y además produce dependencia tecnológica. Por el contrario, lo más sabio es crear un edificio con la menor cantidad de aparatos, y que por su forma específica, sea inteligente desde la concepción de su arquitectura.En conclusión, para la arquitectura en nuestro clima tropical, lo sabio es

aprovechar los recursos renovables que
abundan: luz, vegetación, viento y agua, dando prioridad a la iluminación natural, favoreciendo la ventilación cruzada,

evitando la radiación directa, creando sombras y espacios abiertos y, cuando aún se necesite aire acondicionado, inclinarse por tecnologías amigables. Estas son algunas decisiones verdaderamente inteligentes. Y, para un futuro muy cercano, favorecer masivamente el uso de energías renovables como la eólica, solar, fotovoltáica e hidráulica. Si estas sabias decisiones se transforman en los conceptos para la arquitectura, entonces habremos dado un gran paso hacia una arquitectura de recursos amigable con el ambiente y estaremos optimizando el consumo energético.

 

 

Cuando la principal preocupación de las sociedades era su relación con los Dioses, los arquitectos diseñaron conjuntos para adorar a las divinidades, cuando fue necesario defenderse de los vecinos surgieron edificios fortificados, cuando las monarquías necesitaron presencia para organizar su gobierno, los arquitectos construyeron las ciudades y los edificios acordes, cuando las explotaciones mineras y las industrias fueron necesarias para el desarrollo económico, se diseñaron los asentamientos apropiados, y para terminar en

nuestros días, cuando el planeta se está agotando, los arquitectos deberíamos actuar para evitarlo. (En los países ricos, conservar la temperatura en los edificios malgasta el 50% del consumo energético).

La arquitectura ha materializado los objetivos de la época, dando forma a los espacios y creando una imagen cultural indeleble. Ayer, los sacerdotes, los militares, los monarcas y los industriales encomendaron obras a los arquitectos. Hoy son los empresarios, el gobierno y los ciudadanos, por lo que sería conveniente que todos tuvieran una orientación hacia la creación de edificios amigables y así iniciar el cambio de actitud.

La arquitectura, como ego-arquitectura debería ser desterrada para dar paso a una arquitectura adaptada al ambiente y consciente de los recursos.