Bruno Stagno   arquitecto

 

 

 

Costa Rica: todos sus nombres
nuestras formas de vida
CONTINUACION 2

La vida en el trópico está bajo el permanente dominio de lo sensual, por la presencia de una vegetación exuberante, bajo un cielo poblado de nubes inconstantes, con la hamaca con su suave vaivén, por el valor de la sombra que dispersa, en oposición al calor de la estufa que reúne, la brisa que refresca y evapora el sudor, la lluvia, el sol abrazador. Los ruidos de la noche son de la naturaleza pujante, como el ruido de los retoños que crecen, de los animales sueltos y libres, del perfume denso y espeso de la humedad suspendida en el aire.
El aire se carga de humedad y se colorea con los rayos del sol y el espectáculo de la aurora iguala al crepúsculo. En el aire todo viene, los olores de la humedad, el calor, su densidad que se penetra al caminar y que sentimos como una nube que nos envuelve, el sopor. El aire en el trópico no es neutro ni indiferente, es un actor que comunica y provoca sensaciones y contribuye a crear esta atmósfera tan particular.Dejar el aire pasar que con él llegarán los mensajes de la naturaleza, así lo ha comprendido el constructor que deja pasar la brisa por sus casas.En el caso de América, Europa desconoció a las poblaciones indígenas, como parte de la humanidad, por cuanto ellas tenían una distinta manera de pensar y de razonar. Fue evidente la oposición entre una razón guiada por el orden divino y una guiada por el orden natural.

En el ámbito de la arquitectura el arquitecto alemán Leo von Klenze, en 1830 escribió para justificar una tendencia ilustrada y “culta” que “la arquitectura griega clásica debe ser la arquitectura del mundo y de todos los tiempos y ningún clima, ningún material y ninguna diversidad de costumbres se oponen a su utilización”.
En efecto durante el siglo XVIII, incluso en al latitud tropical se aplicó el estilo neoclásico para los edificios institucionales y representativos. Ellos representaron un empobrecimiento al eliminar la posibilidad de una arquitectura más interesante y adaptada.
Con el surgimiento del romanticismo soñador y sentimental, que fue una reacción contra la ilustración racionalista e insensible a la alteridad, se inició una exaltación de la naturaleza.

Mas cerca de nosotros, en el primer tercio del siglo XX, El arquitecto Oscar Niemeyer creo en Brasil una expresión nueva al incorporar elementos propios de la latitud tropical. Con una clara intención regionalista incorporó parasoles, azulejos, pilotes y el espacio abierto en una arquitectura de gran soltura en la que combina liviandad y transparencia, proponiendo por primera vez un moderno-barroco en el trópico que exalta los sentidos y la imaginación.

Tropicalidad
La tropicalidad es un estado mental producto de la inmersión del individuo en un universo de sensualidad exaltado por una complejidad abrumadora. Mientras más se reflexiona sobre esta realidad, muchas veces sobrecargada y caótica, la tropicalidad ya no se percibe como una incongruencia extravagante, sino más bien como un escenario real, inteligente y rico en posibilidades.
Es tal vez esta riqueza la que dificulta su comprensión y probablemente, y siguiendo una actitud típicamente tropical, es mejor no racionalizar y solo sumergirse en su universo. La biodiversidad de la vida, de la flora y la fauna es un reflejo evidente de esa riqueza de posibilidades que surgen también en la vida humana de la estrecha relación entre el hombre y la naturaleza. Ella se caracteriza por el placer desinhibido de los sentidos y también por la superposición y simultaneidad de las situaciones y experiencias.



<<  PAGINA ANTERIOR   -   PAGINA SIGUIENTE >>

 

DOCUMENTO COMPLETO FORMATO    MICROSOFT POWERPOINT >>