Algunos arquitectos se han preguntado por qué nuestra revista se llama HABITAR.
Según el diccionario de la Real Academia Española HABITAR es morar en un lugar.
Pensemos en nuestra morada sobre la tierra.Nosotros nos preocupamos de erigir lugares a través del construir y esto tiene que ver con la disposición de los espacios y de las actividades, es decir, con la estructura espacial de los actos. |
|
Para nadie es un misterio que los enfoques espacializados con que tratamos de resolver los problemas, nos llevan a soluciones implacables y unilaterales y el habitar que es lo fundamental es olvidado.
No sólo el funcionalismo es importante, porque nuestra vida no es ni funcionalista ni una suma de mecanicismo, debemos tratar de comprender nuestra existencia de una manera más amplia y global. Debemos pensar que si proyectamos una universidad es para permitir que allí se pueda realizar el aprendizaje que postulamos, pero también debemos considerar que es una manera de habitar y por tanto debemos tratar que él prospere.
En la medida que esto se logre, se habrá cumplido nuestra tarea.
Cuando hacemos un plano estamos decidiendo cosas, estamos seleccionando. ¿Serán éstas las decisiones más importantes o son las que nos resultan más fáciles?
Las decisiones excluidas están perdidas y no son recuperables. ¿Bajo qué punto de vista hicimos la selección? Es por esto que nuestra tarea puede transformarse más en un impedir que las cosas sucedan, que en un ofrecer los elementos o los espacios para que surja lo que pretendemos (impedir versus habitar).
Creo que nuestro objetivo último es ayudar a crear las condiciones para que el habitar de las personas acontezca.
Creo que con esto queda claro que no pensé en el HABITAR de las 4 funciones de la Carta de Atenas, sino en un HABITAR más amplio, que comprende y engloba esas 4 funciones, además de otros elementos que constituyen nuestra existencia y que son seleccionados por su relevancia en cada proyecto.
|
Si permitimos que a través de los espacios que proponemos, ciertos actos tengan lugar, (que se acojan) estamos permitiendo que una morada exista. Así el construir puede permitir el habitar. Si esto se logra, el construir ha cumplido con su finalidad ya que ha permitido que una modalidad del habitar acontezca. Entendemos al construir, que es la materialización de nuestro hacer, como el medio para lograr el habitar (que es el fin). Para mayor precisión, el sentido del construir es el habitar.
Ahora bien, ¿cómo nos aseguramos que las construcciones sean garantía de un habitar? Mucho de lo que hacemos (planificamos, diseñamos, construimos) trae como consecuencia un habitar constreñido o impedido, lo que constituye la negación de nuestro hacer.
El habitar está constreñido cuando el espacio propuesto impide que lo que allí se pensó acontezca y el habitar es pleno cuando no está ni constreñido ni huérfano del goce y disfrute espiritual de los espacios.
Creo que si nos acercamos al habitar con una actitud poética que nos permita proponer más allá de los meros funcionalismos y mecanicismos habremos iniciado un camino que nos conduzca a nuestra meta. Una actitud poética nos hace comprender al habitar, como nuestra existencia en la Tierra.
|