Cristóbal Colón llegó a Costa Rica hace 500 años y desde ese instante el paisaje nacional comenzó a ser transformado como nunca antes. Ese proceso no se ha interrumpido y como resultado más visible, la población y las ciudades han crecido en detrimento de lo natural.
Las estadísticas indican que en 30 años la población se duplicará. Para albergarla, será necesario duplicar lo que se ha construido en 500 años. En ese Escenario del Duplicado, los habitantes del 2030 en su
mayoría vivirán en malas condiciones.
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Afortunadamente se vislumbra hoy un cambio de actitud. Hoy existe más interés del que había en los 60, cuando Instituciones Internacionales y Nacionales impulsaron un plan de desarrollo, o cuando en 1986 presentamos a la Municipalidad de San José un proyecto para la renovación del área del Banco Central, o cuando en 1989 propusimos un proyecto de densificación habitacional al sur de la CCSS y luego planteamos el concepto de Acupuntura Urbana, (pinchar el tejido urbano en varios lugares con la esperanza de provocar un cambio mayor). Más tarde participamos con la Escuela de Arquitectura del Massachusetts Institute of Technology en dos proyectos de uso
mixto para el Paso de la Vaca y el Mercado Central. También algunas escuelas de arquitectura locales se han interesado en el tema. Lo que es común a todas estas propuestas es el objetivo de concentrar y densificar los centros viejos. Si bien es cierto que de estas iniciativas ha quedado poco, es estimulante ver que hay un enfoque hacia la corrección.
Si se acepta la concentración y densificación, para la renovación urbana y para las nuevas urbanizaciones, como una alternativa de desarrollo, las ciudades podrían aprovechar los recursos en infraestructura ya invertidos. Aplicando soluciones imaginativas en arquitectura, transporte, usos del suelo, finanzas y una concertación entre sector
público y privado, esta propuesta podría facilitar el acceso, (al menos reducir las distancias), permitir el transporte colectivo eficiente, optimizar la distribución de los servicios, solucionar la recolección y control de los desperdicios, mejorar las opciones de vivienda, etc.
La consecuencia de esta estrategia de desarrollo, sería a muy corto plazo, un país con una constelación equilibrada de ciudades, (que reduciría la presión sobre el Area Metropolitana) una mayor intensidad de vida urbana, una efectiva protección de la naturaleza, y una evidente y mejor calidad de vida para todos.
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Se ha llegado a esta situación pues se han aplicado modelos inadecuados de planificación territorial, copiados de otras latitudes y basados en el uso extensivo de la tierra y en una bajísima densidad habitacional.
Estadísticas relacionadas con el automóvil indican lo inadecuado del modelo, pues el consumo de gasolina de un habitante de Houston (ciudad dispersa como San José) es 7 veces superior al de Hong Kong (ciudad concentrada) y 4 veces al de Zurich (ciudad concentración media), evitar dos estacionamientos para oficinas equivale al área de una confortable vivienda, para compensar la contaminación de un auto se requieren 200 árboles en pleno
desarrollo, las urbanizaciones con el modelo actual otorgan un 25-30% del suelo a calles.
Para evitar el Escenario del Duplicado habrá que crear nuevas políticas y normas de planificación territorial que tengan un tinte tecnocrático y con continuidad para ejecutar una visión de futuro.
El sentido común nos indica que es indispensable aprovechar los recursos existentes. Esto nos lleva a considerar que la naturaleza, que impresionó a Colón, sigue siendo el principal recurso. Por lo tanto, los actores del proceso de urbanización, deberíamos esforzarnos por conceptualizar un Plan de Desarrollo para una ciudad tropical, enfocado en los aspectos de concentración y densificación para compensar el crecimiento periférico de las ciudades. Las ciudades tropicales, por sus condiciones climáticas deben ser diseñadas de manera diferente que las de clima templado.
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