Bruno Stagno   arquitecto

 

 

 

Esperpentos urbanos

 

Este viejo y recurrente problema se enmarca a la perfección dentro de una reflexión de Nicolás Maquiavelo: “...porque previniéndolos a tiempo se pueden remediar con facilidad; pero si se espera que progresen, la medicina llega a deshora, pues la enfermedad se ha vuelto incurable. Sucede lo que los médicos dicen del tísico: que al principio su mal es difícil de conocer, pero fácil de curar, mientras que, con el transcurso del tiempo, al no haber sido conocido ni atajado, se vuelve fácil de conocer, pero difícil de curar”.

 

Evidentemente no es el caso de San José en el que sufrimos estos esperpentos en las aceras que con costos tienen 2 metros de ancho cuando no miden 1.5 metros. Como si esto fuera poco despliegan su mercadería para estrechar mas el paso. Algunas tienen refrigeradoras y mesas en las que preparan ensaladas de frutas y otras delicias. Poco falta para que las que venden ropa instalen un probador, o que se instalen sillones de dentistas, al estilo de Karachi.Las hay que lucen flamantes medidores eléctricos instalados por la sorprendente Compañía Nacional de Fuerza y Luz que exige al resto, plano catastrado de la propiedad y solicitud firmada por el propietario acompañada de una copia de su cédula.

Menudo lío legal hay ahí. ¿Y el Permiso Sanitario de Funcionamiento? También las hay que tienen una Licencia Municipal, o sea una patente oficial de corso para invadir el área pública –sin beneficio alguno para el ciudadano- y encubrir todo tipo de actividades comercialesLa decisión del Alcalde de San José, de eliminar estos esperpentos, refleja las ganas de comprarse un problema en aras de un objetivo superior, como es el Repoblamiento de la capital. Rescatar su centro, que yace hoy bajo una total abyección, mediante la incorporación de nuevos ciudadanos que vuelvan a vivir ahí, es uno de los objetivos de este Repoblamiento.Limpiar las aceras es un paso encaminado hacia la credibilidad de este programa.

El Repoblamiento es una apuesta en la que, hace unos meses, pocos creían, sin embargo hoy cada vez hay mas gente que se convence que es una cruzada necesaria que debemos apoyar. Quitar las ventas callejeras, mejorar la seguridad, limpiar la arquitectura del exceso de rótulos y vallas, esconder el cableado eléctrico y telefónico, son algunas de las acciones necesarias para crear las condiciones para hacer del centro un lugar atractivo.

Este pensamiento desnuda de cuerpo entero el asunto de las ventas callejeras, -también otros- en el que hay al menos desidia, incapacidad, compadrazgo y alcahuetería.
En síntesis un cocktail de permisividad e incompetencia, salpicado con unas gotas de “porta mi” y con garantía de “goma” persistente.

En una democracia el bien de las mayorías es el que debería dominar, sin embargo aquí estamos frente a una situación al revés en la que unos pocos aprovechan el espacio público para su propio beneficio.

 

La Ley de Construcciones autoriza a las Municipalidades a que particulares se instalen en el espacio municipal. Normalmente cuando los ayuntamientos autorizan esta invasión lo hacen porque hay un beneficio colectivo. Con las ventas callejeras de San José no es el caso.

En otras ciudades existen kioscos en las aceras casi siempre para la venta de periódicos y revistas, por ejemplo en la Avenida de Mayo en Buenos Aires, en el Paseo de Gracia en Barcelona o en los Campos Elíseos en Paris, donde cada acera tiene un ancho de 16 metros.