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El sol es uno
de los recursos
más
abundantes
en los trópicos
y diversas tecnologías
han
aprovechado
su energía con éxito.
Sin
embargo como determinante de diseño
no es el sol
sino la sombra
la que es el elemento fundamental
de
la arquitectura
y el urbanismo
de las latitudes
tropicales. Aquí la sombra acoge,
reúne
y condiciona
el comportamiento.
Así como la
luz del sol
y su calor son fuente
de vigor en los
climas fríos, en los trópicos es la frescura
de la sombra la que da energía y ánimo a la
gente.
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El bienestar depende
también
de
la ventilación para bajar la temperatura
y la
humedad. Entonces en la arquitectura tropical los muros se
minimizan
y las aberturas se maximizan para dejar pasar
la brisa sin obstáculos.
Los espacios abiertos,
pero cubiertos
por grandes techos crean una estética
interesante que mezcla sombras
con luces difusas. Habitan
en estos edificios la profundidad, los reflejos, los velos
de luz, los claroscuros y la claridad atenuada,
todos
ellos hijos de la sombra. La sombra
de los aleros, de
las pérgolas y de otros elementos, produce transición
entre
la intensa luz del exterior y la penumbra
interior.
Se percibe que la penumbra interior está rodeada por
medias sombras.
Este perímetro de medias
sombras tiene profundidad y ancho y sugiere un universo
de luces, sombras y vivencias. Resolver
esta transición
entre interior y exterior puede llegar a ser un importante
tema
del diseño arquitectónico. Aún
más esta transición es una característica
de
la arquitectura tropical que va mas allá del tradicional
paraguas, y que la convierte en una verdadera y auténtica
entidad arquitectónica.
Es en este espacio
de
transición donde el edificio se refresca, donde
la luz se domina, donde la sombra invade las aberturas
y donde
la
brisa mejora la ventilación.
En
este perímetro de medias sombras,
un juego barroco
de transparencias
y ambigüedades predomina.
De
este modo la sombra como necesidad
y como poesía
es un recurso estratégico
de diseño arquitectónico.
En conjunto
con la ventilación, los techos, los
aleros
y la vegetación, la sombra
da a la
arquitectura tropical
su identidad cultural y su carácter.
Publicado
en: www.architectureweek.com
2000
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En
las regiones secas y calientes,
como las del norte de África,
los
espacios cerrados por gruesos
muros y pocas aberturas conservan
el
interior fresco. El contraste
entre la luz y la sombra y la relación
espacial entre el exterior y el interior
se expresa con dramatismo en
el espesor
de
esos muros.
Así como en los climas secos
la arquitectura es
de muros,
en los trópicos es de techos.
El techo tropical es
un parasol;
sus aleros se alargan para proteger
del sol y de la lluvia.
Porque reduce
el sopor y la modorra y de paso produce bienestar, la sombra
se convierte
en un importante recurso
de "energía pasiva" para
la arquitectura.
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