Bruno Stagno   arquitecto

 

 

 

Paliativo ecológico

 

Paliativo se aplica “a lo que sirve para encubrir, disimular o justificar cualquier cosa”. Los paliativos se aplican en medicina cuando la enfermedad no es curable y solo queda la opción del alivio. El reciclaje es un paliativo ecológico porque sería mucho más efectivo si atacáramos las causas del problema y no perdiéramos esfuerzos en esconderlo.
Abundan los ejemplos en los que se prefiere atacar los efectos y no resolver las causas, lo que evidentemente complica la solución.

 

Cuando se agote el petróleo, propone entrarles al gas natural, al carbón, a la pizarra y a las arenas de alquitrán. Esta propuesta agota los recursos no renovables y no tiene como objetivo limitar el consumo. Ante esta miope contabilidad de costos, como la de cuaderno con lápiz rojo y azul, mueren todos los argumentos
Viento y lluvia nos libran. Desde hace muchos años, la población de Santiago de Chile sufre males respiratorios generalizados. Nadie escapa, y muchos padecen en los hospitales. Lo peor es que esto ya es costumbre. Se hace muy poco, aunque las soluciones definitivas se conocen, como controlar los buses y las industrias.

En cambio, las medidas paliativas sí se han aplicado, como cuando el gobierno aconseja no salir a la calle en días de alta contaminación atmosférica, y cuando prohíbe la circulación diaria de algunos automóviles. En San José, estamos lejos de llegar a esos extremos de contaminación atmosférica porque contamos con buen viento y buena lluvia.
Es importante destacar una experiencia que resuelve y no esconde el tema de la contaminación con la basura porque se abordó desde la ecología. Es una experiencia sensata, aunque solitaria, como suelen ser las que atacan las causas: la que aplica el Colegio Humboldt de San José.


En ella, a los niños del kinder y a sus padres se les exige llevar una merienda sana en contenedores que no sean basura. Esta es una práctica muy inteligente, y podría ser fácilmente generalizable; sin embargo, en otros kinder, donde se ha tratado de implantar, son los mismos padres los que la rechazan.

En el caso del Humboldt se les enseña desde pequeños a ser responsables y a desarrollar hábitos sostenibles de una manera coherente. Tal vez por este tipo de educación, en Alemania, las industrias ya son responsables de los efectos ambientales de sus productos, desde su nacimiento hasta la muerte y destino final.


El reciclaje es un paliativo ecológico porque estamos, en el caso de la basura, aprendiendo a recogerla, pero no estamos controlando su aumento ni revisando los hábitos de consumo, y ni siquiera planificando efectivamente el crecimiento de la población mundial.

Si nos dedicáramos al menos a controlar estas causas, los efectos que la humanidad tiene sobre el planeta se reducirían, con la ventaja adicional de que se alargaría la vida útil de los recursos de los que disponemos. Por el contrario, hoy se premia con “incentivos perversos” a los que disminuyen su contaminación; sin embargo, poco se premia al que no la produce del todo.

Sin capacidad de regeneración. Hemos llevado al planeta a una crisis que se resume en una información del World Wildlife Fund (WWF) en relación con la huella ecológica de la humanidad; en otras palabras, el efecto que la humanidad tiene sobre la biosfera. Los datos indican que estamos excedidos en más de 20% en el consumo de los recursos; es decir, que la biosfera ya no tiene la capacidad de regenerar los recursos que le tomamos. Esto se refiere al agua, aire, bosques, combustibles fósiles, etc.

La decisión sensata sería reducir el consumo, más que racionalizar la disposición de los desperdicios; pero ¡como cuesta enrumbarse en esta dirección!Incluso, personas como el economista Jeffrey D. Sachs, del Instituto de la Tierra de la Universidad de Columbia, EE. UU., consideran que no es realista sustituir los combustibles fósiles por las energías solar y eólica; que estas energías son más caras y, por tanto, su opción no es realista.