Bruno Stagno   arquitecto

 

 

 

Por un Turismo Responsable

 

Hace aproximadamente 30 años los arquitectos Candilis, Josic y Woods plantearon la creación de “villages vacances" en la costa mediterránea francesa, como una respuesta ala creciente demanda de hoteles. Las conquistas económicas del proletariado, permitía el disfrute de vacaciones anuales para un gran número de personas. El destino de rigor fue el mar para escapar a la congestión urbana, allí a la vuelta de la esquina, es decir, hacia el sur buscando el sol.

Luego la distancia dejó de ser una preocupación y se buscaron destinos más baratos, y con más sol, surgiendo entre otros el Mediterráneo español y la costa del Mahgreb. Estos nuevos destinos se agregaban a las tradicionales estaciones de la alta burguesía europea que eran Niza, Deauville, Mónaco, La Riviera Italiana y el Mar Egeo.

 

Sin embargo los dos grandes destinos que siguen siendo válidos y atractivos, son las bellezas naturales y las expresiones culturales y recientemente se han puesto de moda las ciudades comerciales. Estos destinos son abundantes en América Latina.
A esta nueva actividad económica que ha surgido en los últimos años, han sido llamados los arquitectos a participar, ya sea en la planificación de grandes polos de desarrollo (Cancún, Puerto Plata) como también para el diseño de todo tipo de edificaciones.
La experiencia es muy variada y van desde la aplicación mecánica de diseños importados que siguen la arquitectura de tal o cual cadena hotelera, hasta la

creación de proyectos adaptados al lugar donde se implantan.
En el primer caso, la cadena hotelera ofrece su producto en un nuevo lugar o país donde sus clientes fieles no encuentran grandes sorpresas.
El edificio les es ya familiar con una
fisonomía uniforme a pesar de las diferentes latitudes, con unas habitaciones también uniformes y conocidas y con precios y vecinos sin sorpresa. Estos edificios construidos como habitáculos aislados del ambiente recrean una artificialidad uniformemente repartida en el planeta.
Los criterios de diseño se han venido afinando sobre todo buscando el máximo retorno de la inversión, para lo cual se consideran criterios de eficiencia en las labores del personal como prioritarias y se anteponen a otras consideraciones que a nuestro juicio son más importantes.

En el segundo caso se trata de crear edificios que dialoguen con el entorno, para lo cual es necesario conocer en profundidad las condiciones propias del lugar para evitar el trabajo en abstracto tan propio del caso anterior.

La experiencia en este caso es cada vez diferente y se requiere de un grupo de arquitectos que sea sensible a este tipo de consideraciones. El fin de estos proyectos es privilegiar y exaltar las condiciones del lugar y evitar la construcción de edificios abstractos que conducen a los conocidos errores arquitectónicos de los palacios árabes en los trópicos lluviosos o de los rascacielos de cristal en los desiertos.

Si un país, como es el caso de Costa Rica, que ha hecho un enorme esfuerzo en preservar parte de su naturaleza y en ofrecer un ambiente de equilibrio ecológico al mercado turístico, se inclina por la construcción de edificios desadaptados a sus condiciones, no solo entra en una contradicción conceptual sino que cae en la banalidad de los países que nada de esto ofrecen.

La decisión está en considerar el turismo como una actividad económica oportunista que a corto plazo produce riqueza, pero que destruye los valores naturales con lo que termina aniquilándose a si misma, o la otra opción que si nos parece válida, de un turismo que contribuye a resaltar lo propio y crear una infraestructura que lo refuerce.

El problema planteado por Candilis, Josic y Woods era cómo resolver las instalaciones necesarias para albergar miles de personas en unas pocas semanas al año que iban en busca de un ambiente diferente del de la ciudad en que trabajaban.
Ya no era cuestión de diseñar un hotel en una ciudad, era evidente que eso no resolvería la necesidad de albergar a miles de veraneantes que constituían un creciente y nuevo mercado.

Se buscaron playas vírgenes anchas y largas y luego se diseñaron varios "villages de vacances" con la arquitectura propia de las tramas de este grupo de arquitectos.

Desde esa época pionera muchos desarrollos han surgido y el mercado no ha cesado de aumentar. Las distancias y los costos ya no representan un problema mayor, la tecnología ha creado aviones más rápidos, más grandes, mejores aeropuertos y el mercadeo ha inventado los vuelos charter y los paquetes todo servicio, que han contribuido de manera significativa a reducir los precios y el tiempo de vuelo. Así el planeta se ha puesto al alcance de un número cada vez más creciente de gente.

Turismo y vacaciones ahora se confunden. Si antes el binomio era trabajo-descanso, es decir trabajo y ocio, o sea abandonar el ambiente de trabajo para disfrutar de un descanso, hoy se le agrega el conocer un país diferente al donde se reside. Esto no solo ha aumentado la oferta de lugares sino también el tipo de estadía que se ofrece.

En América Latina el fenómeno es diferente del europeo y de otros países con economías más ricas; la gran clase obrera latinoamericana no tiene aun las posibilidades económicas para hacer uso de vacaciones fuera de su casa, por esta razón se ha desarrollado un turismo basado en visitantes extranjeros que son seducidos por una cada vez mas experimentada publicidad que detecta, o crea las aspiraciones e ilusiones del gran publico.