 |
 |
| Arquitectura para una latitud |
La arquitectura SE EXPRESA PÚBLICAMENTE
CON SUS REALIZACIONES, PERO REQUIERE
UNA EXPLICACIÓN
DE SUS CONCEPTOS PARA COMPLETAR SU COMPRENSIÓN. MUCHAS
VECES ES ALLÍ DONDE RESIDEN
LAS CLAVES PARA INGRESAR
A SUS MISTERIOS. UNA EXPLICACIÓN COMO LA QUE SE PRETENDE
IMPLICA INTRODUCIR AL LECTOR
EN CONFIDENCIAS PARA LOGRAR
SU ADECUADA COMPLICIDAD.
Luego de una formación académica
europeizante y de una escuela de arquitectura fervorosa por
los cánones del Movimiento Moderno que concluían
en una arquitectura de características mediterráneas
(techos planos, paredes blancas, aberturas controladas) me
encontré en un país tropical en el que aquellas
formas no se adaptaban. Fue entonces imperativo iniciar una
búsqueda que me condujera a teorizar para comprender
mi nueva realidad, es decir la de un arquitecto que se iniciaba
para ejercer en el trópico .
TENDRÉ ENTONCES
QUE ESCRIBIR DESMENUZANDO EL PENSAMIENTO Y REVELANDO A VECES
LO MÁS ELEMENTAL, para transmitir el pensamiento
y el camino que recorro hace más de 30 años,
si se considera que este peregrinaje se inició en
París, luego en Chile y finalmente en Costa Rica.
Tal
vez se pueda concluir que he sido un inmigrante al revés,
y si es así, confieso que soy un inmigrante que busca
y que llegó a Costa Rica para encontrar un país
para el arraigo, y al respecto, el párrafo de Alain
Tourraine en "Critique de la modernité" esclarece
la esencia del inmigrante y su paradoja existencial es
la figura del inmigrante la que se habría de escoger
hoy como la figura emblemática de la modernidad. Viajero
repleto de memoria así como de proyectos y que se
descubre y se construye a él mismo en un esfuerzo
de cada día para anudar el pasado y el porvenir, la
herencia cultural con la inserción profesional y social.
Fiel
a este designio de descubrir y construir, inicié la
marcha para entender el país que me acogía
y empecé a buscar cual sería mi
posición
en su arquitectura . Esta búsqueda me llevó al ártico;
el de los espacios interiores y recogidos, a la amplitud
del desierto y a la tienda del beduino que se adapta tan
bien a las diferencias de temperatura y a la profundidad
del bosque tropical, donde el aire saturado de humedad atrapa
la luz que penetra y le da cuerpo en dardos de luz que atraviesan
el follaje. Visitar estos extremos, me hizo comprender mejor
como el ambiente condiciona la vida y el hábitat.
Desde niño había vivido al
calor de la estufa que calienta a la vez que reúne
a la familia. Buscar ese calor era una necesidad en el sur
de Chile. Aquí en el trópico, es la sombra
que refresca la que reúne y al contrario de la estufa,
ella está por doquier. De ahí que en esta latitud
tropical la experiencia cotidiana de la reunión familiar
se hace relativa y más bien se cambia por la dispersión.
La familia tropical se diluye por los espacios abiertos .
Unos en la hamaca a la sombra de un árbol, otros en
el corredor y otros sentados en el banco a la sombra del
alero.
También observé que la arquitectura
que se estaba haciendo no señalaba una vía,
ni planteaba un lenguaje, lo más que había
eran proyectos individuales cuya trascendencia se limitaba
sólo a ellos. Descubrí entonces que había
múltiples jerigonzas que por ser dispares, disolvían
y separaban. Esto dificultó la inserción.
Ante
esta situación "yo era un donnadie, de ninguna parte,
igual a ninguno y perteneciente a nada. Parecía verdad.
Todas mis amarras se habían soltado. Había
llegado a una anti Jerusalén; no a un hogar, sino
a un lejos" (Salman Rushdie, "El último suspiro del
moro"). Me asombró la profunda soledad y ante el desamparo
cayeron las certezas de la rutina... y luego, surgió la
necesidad de encontrar mi propia vía, y una vía
para una arquitectura adaptada al trópico .
<< PAGINA
ANTERIOR - PAGINA
SIGUIENTE >>
DOCUMENTO COMPLETO FORMATO MICROSOFT
POWERPOINT >>
|